Desde Land’s Endhasta John O’Groats:

Carla Molinaro habla sobre su récord del mundo

El 28 de julio de 2020, la ultracorredora Carla Molinaro finalizó con éxito el último tramo de su épico intento de batir el récord del mundo al atravesar Gran Bretaña corriendo. En una monumental proeza de rendimiento humano, Carla redujo el anterior récord en 10 horas. Recorrió los 1400 km de distancia que separan Land’s End de John O’Groats en 12 días, 30 minutos y 14 segundos.

Carla nos cuenta su historia a continuación.

«Durante toda la carrera, sentía que estaba apagando fuegos en mi cuerpo constantemente para seguir avanzando. Los primeros días, tenía los cuádriceps machacados de ascender las colinas de Devon y Cornualles y mis gemelos decidieron ponerse como una piedra. ¡Al final toda la pierna izquierda me dolía horrores! El dolor comenzó en el tobillo, ascendió hasta la corva y llegó a los cuádriceps. Por suerte, solo tuve que soportar el dolor de cuádriceps un día, ya que después crucé la meta en John O’Groats. ¡Aún alucino de que seamos capaces de someter nuestro cuerpo a tales torturas “por diversión” y nos olvidemos del dolor tan pronto como desaparece! He tenido muchas dudas con mis pies y cómo han llevado la carrera. Aparte de las ampollas que me salieron bajo las uñas porque tenía los pies hinchados (hablo de esto más adelante), no tuve otras ampollas ni rozaduras. Me parece increíble, porque suelo ser la reina de las ampollas. ¿Que cómo lo hice?»

«Utilicé las HOKA Clifton 7 (ajuste normal) durante los dos primeros días y, después, cuando se me hincharon los pies, cambié a las Clifton 7 con ajuste ancho y no he tenido ni un solo problema. ¡Son unas zapatillas brutales y supercómodas! Además, me lubricaba los pies con Squirrels Nut Butter Happie Toes para evitar rozaduras en los dedos. ¡Pura magia! Tras un par de días, los pies empezaron a hinchárseme. Sabíamos que esto pasaría, así que, gracias a HOKA, tenía otro par de Clitfon 7 anchas para cambiarme. La hinchazón apareció bastante rápido y, aunque no me habían salido ampollas en los pies (¡aún no me lo creo!), sí me habían aparecido debajo de tres uñas. Andy, nuestro médico, me aconsejó utilizar una aguja/barrena para perforar la uña y pinchar las ampollas. Al principio pensé que se le había ido la olla, pero la presión se estaba volviendo tan grande que al final decidí intentarlo. ¡En cuanto atravesé la uña y pinché la ampolla me sentí genial! ¡Las maravillas del ultra-running!»

«¡La parte de la ruta que más me gusto fue subir y recorrer las Pentlands! No había coches, íbamos por carriles y fue la primera vez desde que empecé en que volví a sentirme como una corredora. El suelo era suave y blando, así que me di cuenta de lo duras que son las carreteras. ¡Era como brincar sobre nubes de algodón! Las vistas también eran increíbles: desde el punto más alto podías ver Arthur’s Seat y los tres grandes puentes y, por fin, sentí que estaba en Escocia y un poco más cerca de John O’Groats. Gracias a todos los que vinieron y corrieron conmigo, tocaron panderetas a mi paso desde los arcenes, aparecieron entre la maleza para saludarme, abrieron sus casas a nuestro maravilloso equipo para lavar la ropa y reponer agua y a todos los que contribuyeron a nuestro libro de testigos para el Guinness y enviaron fotos. ¡Sois geniales y me habéis demostrado que la gente es maravillosa! Me alegrabais el día.»